La novillada de Saltillo fue un encierro que no encontró la raza y, sobre todo, la bravura. Novillos orientados, con complicaciones, pero con una característica aún más grave: la de bravura. En ese terreno hostil, Mariscal Ruiz firmó la tarde más sólida con el lote menos temerario, mientras que Miguel Serrano dejó los momentos más jaleados tras escuchar los tres avisos en el primero. Sin apenas opciones, Emiliano Osornio, que se libró de un serio percance en el tercero. Y mención aparte merecen Iván García y Héctor García, que dieron la cara en terrenos de mucho compromiso. Pero conviene recordarlo: el toro bravo es otra cosa.
El primero, muy ovacionado de salida por cuajo y trapío, enseñó pronto las dificultades por el pitón izquierdo. Recibió castigo fuerte en varas, y por el derecho mostró algo más de nobleza, aunque siempre con el celo justo y buscando tablas. Hubo, al menos, cierta emoción. Miguel Serrano hizo su faena sobre ese pitón, pero parte del público le reprochó que no intentara cruzarse al contrario para ganar ligazón. La situación era compleja, como también lo fue la suerte suprema: media estocada atravesada, otra tendida y descabellos con el utrero aún entero. Tres avisos. Ovación.
Más armónico de hechuras fue el segundo, pero sin raza y sin poder. Se dedicó a pasar, perdiendo el viaje a mitad del muletazo, y en el caballo buscó el pecho. Ruiz intentó darle celo con muletazos templados, de poco eco en el tendido por la condición del animal. Mató de estocada baja.
El tercero salió manseando y sin atender a los toques. Se fue al pecho de Osornio, que se libró del percance de milagro, el novillo derrotó con furia en varias ocasiones. Fue castigado con justicia en varas pese a las protestas, y la lidia recayó en Iván García, que impuso orden en el caos. Héctor García puso al público en pie con un par de banderillas más cercano a la enfermería que al triunfo. Osornio, poco pudo hacer, solventó la difícil papeleta.
El cuarto, también justo de raza y de celo, resultó algo más manejable para Serrano. En su mansedumbre, tuvo un punto de embroque por el izquierdo, sobre el que Serrano dejó las mejores series de su tarde, celebradas más por el querer del torero que por la ortodoxia o la entrega del animal. Estocada desprendida al tercer intento. Aviso.
El quinto se movió de salida, pero pronto perdió celo y entrega, tan lejano a la bravura como el resto. Mariscal, firme, intentó siempre sacar más de lo que el novillo daba. Su reaparición tuvo mérito y dejó buenas sensaciones con muletazos de gran lentitud, y aguantando mucho al novillo en ciertas ocasiones. Mató de media estocada al tercer intento.
El sexto fue la confirmación de lo que la intuición ya sabía, un manso sin paliativos, buscando tablas y rehuyendo las suertes. Con la cara alta y sin embroque, dejó sin opciones a su matador, que no tuvo más remedio que abreviar, macheteando antes al novillo con más voluntad que oficio.
Una tarde que fue decepcionante por el encierro, del que se esperaba más raza. Los novilleros lo intentaron dejando cada uno algo de su estilo y personalidad, Miguel Serrano dejó claras sus ganas de triunfo y su disposición, pero bastante verde y sin ideas. Mariscal Ruiz, dejó grandes muletazos de mucho temple, y buenas sensaciones después de su fractura de hombro, y Emiliano Osornio salió a pie que es lo más importante después de salvarse de lo que podría haber sido una grave cornada.
A pesar de la decepción tardes como la de hoy son muy necesarias, nos hacen ver la otra cara del toreo, y en novilladas hace resaltar mucho más a quien está mas preparado y deja en evidencia al que no lo esta. Todos los toros tienen su lidia y todas las lidias se deben hacer con respeto al animal y al arte.
Plaza de toros de Villaseca de la Sagra (Toledo).
Segunda novillada con picadores del XXV Alfarero de Oro. Más de media entrada.
Novillos de Saltillo (bien presentados, deslucidos y mansos en conjunto).
Miguel Serrano, ovación tras tres avisos y ovación tras aviso.
Mariscal Ruiz, ovación y silencio.
Emiliano Osornio, silencio y silencio.
Incidencias: Francisco Rodríguez y Alberto Serrano se desmonteraron tras parear al primero. Roque de Vega y Alberto Serrano hicieron lo propio frente al cuarto. Iván García saludó tras parear al sexto.