El calor bochornoso del Corpus ya pedía desde días antes que la plaza se llenara hasta la bandera. Tanto fue así, que los billetes se agotaron con más de 48 horas de antelación. Con el “No hay billetes” colgado, el acceso al coso resultó un caos y el paseíllo comenzó con más de un cuarto de hora de retraso. Se respiraba ambiente grande, la tarde tenía todos los ingredientes para convertirse en una fecha triunfal… pero la deslucida corrida de Daniel Ruiz, mansa y muy justa de fuerzas, echó por tierra las expectativas. Hubo nobleza, sí, pero sin vida ni empuje. Una pena.
Morante de la Puebla fue recibido con una ovación de gala y respondió con suavidad en el capote. Su primero, noble pero limitado de fuerzas, apenas le permitió armar tandas completas, por lo que el de La Puebla buscó los medios para intentar ligarlo de uno en uno, mejor al natural. El cuarto, dañado y sin posibilidades, fue devuelto; el sobrero tampoco prometía, pero entonces Morante apeló al toreo antiguo, se sentó en el estribo y, con cuatro ayudados y un molinete, encendió la plaza. Desde ahí, con la inspiración como bandera, se echó el toro encima en las cercanías, toreando con ceñimiento, temple y valor. Una estocada arriba rubricó su entrega y cortó una oreja con fuerte petición de la segunda.
Roca Rey se echó la tarde al bolsillo en su primero. Tras un buen puyazo y un quite por gaoneras, brindó al público y de rodillas lo llevó largo. Ya en pie, hizo con el toro lo que quiso, desatando la locura en los tendidos. Siempre acelerado y sin asentarse, pero una estocada entera le dió las dos orejas que le consagraron como gran triunfador. El quinto, sin embargo, salió dañado y manseó hasta el extremo, perdiendo las manos en la muleta. La bronca desde el tendido fue sonora, y Roca Rey, se lo quitó de en medio de un pinchazo arriba.
Tomás Rufo tiró de orgullo en el tercero, recibiéndolo a portagayola y firmando un inicio a pies juntos antes de brindar a Álvaro Lorenzo. El toro se vino abajo pronto, y pese a la entrega, no hubo más fondo. Estocada defectuosa al segundo intento y ovación como premio. En el sexto, tras un gran tercio de banderillas de Sergio Blasco y Fernando Sánchez, Rufo estuvo sereno y encajado, aprovechando lo poco que ofrecía el toro, ya muy aplomado. Una estocada en buen sitio le puso en la mano una oreja.
El Corpus soñaba con una corrida redonda y se topó con una decepción ganadera.
Toledo vivió una buena tarde de Corpús.
Plaza de toros de Toledo. Jueves, 19 de junio de 2025. Tradicional corrida del Corpus Christi. Toros de Daniel Ruiz, de correcta presentación, nobles pero muy justos de fuerza, mansos en líneas generales. Lleno de “No hay billetes”.
Morante de la Puebla (grosella y oro): ovación y oreja tras petición.
Roca Rey (azul soraya y oro): dos orejas tras aviso y silencio.
Tomás Rufo (verde esperanza y oro): ovación con saludos y oreja.